que hagas tus truquitos, tus adivinanzas,
tus juegos de azar, que me hables de cabeza
a cabeza, de pensamiento a pensamiento o
me duerma y sueñe contigo.
El tiempo perdido no regresará, la confianza
quedaría destruida y lo que espero de ti
ya no importaría.
Pero confío en que pongo en ti el mismo pendiente
que me hace pensar "hablame, hablame", "escríbeme,
dime lo que necesito saber".
diciembre 04, 2010
octubre 16, 2010
Si en esta vida todo se devuelve,
quiero seguir devolviéndote
las horas que pienso en ti,
las canciones que tejen las
sonrisas que me robas
y cada toque que cuento que
queda por deber
las horas que pienso en ti,
las canciones que tejen las
sonrisas que me robas
y cada toque que cuento que
queda por deber
septiembre 15, 2010
Si algo me enseñó la experiencia
Es: siempre se empieza por la cama hacia el escritorio,
el ropero y luego el piso del cuarto.
Para eso de la limpieza.
el ropero y luego el piso del cuarto.
Para eso de la limpieza.
septiembre 11, 2010
Pues sí
Se supone algo parecido.
Viene siendo algo así como dejar escapar el agua
de entre las manos.
Es como querer ser sordo cuando se escucha
perfectamente.
Tomado como hablar no tan en serio pero resultando
más cierto que lo imaginado y más serio que lo alguna
vez esperado.
Pues al final se considera un corazón roto por una
decisión subestimada, a causa del orgullo de hombre
por un muy bien planteado mal entendido.
Viene siendo algo así como dejar escapar el agua
de entre las manos.
Es como querer ser sordo cuando se escucha
perfectamente.
Tomado como hablar no tan en serio pero resultando
más cierto que lo imaginado y más serio que lo alguna
vez esperado.
Pues al final se considera un corazón roto por una
decisión subestimada, a causa del orgullo de hombre
por un muy bien planteado mal entendido.
agosto 15, 2010
Era el paseo de nadie
Pensaba mientras lo veía acercase y pasaba por su suelo.
A esa hora, el agua formaba en él una luz amarillosa
permanente.
Las gotas cayendo me hacían imaginar a gente esperandome.
El ruido y la soledad distraía, cuando veía gente que no estaba.
Dije después, "Los vivos son más peligrosos que los muertos".
Mientras, mi espalda se volvió frágil, mis ojos débiles y alguien
más lo observaba desde el cuarto sobre las escaleras,
detrás del cristal.
A la luz artificial, me dí cuenta que tenía el cabello mojado
y con una breve mirada entendí que el hambre ya no me quería.
El hambre es caprichosa también.
De regreso, el agua y la humedad mezclaban el ambiente. Ya
dejaban de existir los lugares precisos, los momentos necesarios
y volvía el silencio.
Las pausas marcaban el tiempo de las estrellas cayendo.
A esa hora, el agua formaba en él una luz amarillosa
permanente.
Las gotas cayendo me hacían imaginar a gente esperandome.
El ruido y la soledad distraía, cuando veía gente que no estaba.
Dije después, "Los vivos son más peligrosos que los muertos".
Mientras, mi espalda se volvió frágil, mis ojos débiles y alguien
más lo observaba desde el cuarto sobre las escaleras,
detrás del cristal.
A la luz artificial, me dí cuenta que tenía el cabello mojado
y con una breve mirada entendí que el hambre ya no me quería.
El hambre es caprichosa también.
De regreso, el agua y la humedad mezclaban el ambiente. Ya
dejaban de existir los lugares precisos, los momentos necesarios
y volvía el silencio.
Las pausas marcaban el tiempo de las estrellas cayendo.
agosto 07, 2010
No tardó en presentarse
En realidad, no supe cuándo se presentó.
No le fue difícil, de hecho, es lo que más practicado tiene.
Y más aborrece.
No me lo dijo, pero me lo contó con sus ojos entreabiertos.
Cerré la puerta. Se sentó justo al lado. Esperó con
paciencia mientras yo jugaba a tener algo verdaderamente importante qué hacer.
Por educación, traté de ponerle atención, pero eso de la
música no permite que lo haga. Ella lo sabe, dejó de
escucharla hace mucho tiempo.
La gente iba y venía. Yo veía desde la ventana.
Pero a ella no le importaba, no era gente que tuviera
que conocer en ese momento, porque todos seguían
acompañados.
Me dijo que iba a dormir en la cama vacía esta noche.
Yo esperaba menos compañía.
No le fue difícil, de hecho, es lo que más practicado tiene.
Y más aborrece.
No me lo dijo, pero me lo contó con sus ojos entreabiertos.
Cerré la puerta. Se sentó justo al lado. Esperó con
paciencia mientras yo jugaba a tener algo verdaderamente importante qué hacer.
Por educación, traté de ponerle atención, pero eso de la
música no permite que lo haga. Ella lo sabe, dejó de
escucharla hace mucho tiempo.
La gente iba y venía. Yo veía desde la ventana.
Pero a ella no le importaba, no era gente que tuviera
que conocer en ese momento, porque todos seguían
acompañados.
Me dijo que iba a dormir en la cama vacía esta noche.
Yo esperaba menos compañía.
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