agosto 24, 2013

Se espanta. Se lleva los dedos a la boca. Toca con las uñas sus labios.

Las entierra para ubicarse por su sentir en medio del miedo que le provoca la imposibilidad de apretarle su manga holgada hasta cerrar en puños sus manos.




agosto 18, 2013

Me bastó saber que le había ayudado cuando me lo contó sobre la cama mientras me animaba a verle sólo la mano que tenía extendida detrás la mía. De esta manera, se había cumplido ya de forma recíproca el favor que inconscientemente me había brindado, y del que yo me había propuesto agradecerle de manera permanente. 

abril 15, 2013

De un rincón donde nos llama a la misma hora. Que nos convence a la misma idea que nos vamos gastando con cada cita. Imaginándonos los mismos bailes, los mismos gestos, las mismas innombrables señales nocturnas que sabemos tenemos presentes desde hace ya tiempo indefinido. 

De distante disfrute próximo a caducar si se mantiene en la misma naturaleza ausente.      

abril 14, 2013

La consecuencia es vivir en bloques. Con emociones estancadas o nunca desvanecidas totalmente. En historias cortas o vastas y largas en exceso. Con la frase mal olvidada y prohibida de "qué hubiera pasado si" en la punta de la lengua. En una vida agitada de un vaivén cambiante. Con muchos amantes y con Soledad, el amor ausente de nuestras vidas.

Para volver a donde comenzamos a pensar en irnos. Y volvernos extranjeros de todos los lugares. En un extrañar continuo, que ya no quema, pesa.

marzo 16, 2013

En el rincón de los espejos resulta incómodo escribir. Dormir. Callar. 

"Háblame quedito, si no, no me hables. Mírame de frente en breves momentos. De reojo, nada". 



 

marzo 13, 2013

"Alúmbralo hasta aquí, quiero que lo escuche todo, para que no le quepa duda. Que lo escuche cuando quiera, como quiera y si quiere. Que lo lea frívolamente".

Silencio. 

marzo 12, 2013

"No existe, no existe. No existen esas líneas que dividen todo. Tus ojos no miran igual. No. No los miro igual". 

Hay un susto continuo

Por primera vez después de meses abrió las palmas de las manos y dejó caer lo que cargaba sobre la mesa.

Alzó la mirada. No quería verlo. Un breve recuerdo desapareció. Y no lo vio. 

El cuarto estaba a oscuras. Se sentó en la silla. El cuarto está iluminado. Cerró los ojos. 

A doble deseo lo ignoró todo. A doble deseo decidió escuchar ahora. El primer deseo fue necesidad, el segundo deseo es terquedad.