Echa un vistazo a aquello, de forma rápida y breve para que tu corazón no fuerce la vida que hay en ti y así evites que se encoja sobre tus palmas.
De hoy en adelante será del mismo tamaño que el de la gente común y en nosotros dos quedarán los sonidos que dejó la música que te regalé para que te acompañara en lugares lejanos, mientras yo no podía acompañarte.
Es un eco que guardo como mapa en mis venas, y consulto en mis muñecas cada vez que siento un palpitar, de esos que me provocabas.