noviembre 22, 2009

Lo curioso es que todas tenemos un Edward Cullen
y también tenemos un Jacob Black.

noviembre 17, 2009

Se puede ver sobre las ideas deschavetadas de la gente medio completa.

Cuando pasa, se llega a preguntar qué tan completa será una como para dejarse robar el tiempo escuchando la conversación.

Se pregunta qué tan incompleta será, qué le verán los demás cuando habla, grita, rie.

Si los demás también entienden las onomatopeyas como ella

Que mínimo sepan distinguir los personajes de la historia, con eso me doy por bien servida.

He oído en las últimas recordables horas, un par de frases que debería repetir en mente varias veces para no olvidarlas en momentos oportunos. Las mejores vienen de familia, se aprenden a usar sólo con ejemplos, hasta que se pisa con los propios pies la misma frase.

Son tan buenas, que sólo en ese momento se deben dejar de usar.

Hablando de algo parecido, me gusta escuchar el orden de mis ideas en las palabras de otra gente. Lo escribo para que no se me olvide.

noviembre 16, 2009

"... No, no, no, para pelear hay que ser elegante."

Siguió, al tiempo que me bañaba de humo.

Mientras paseaba el cigarro con su mano, escuchaba todas las emociones que no quiso decir.

Sentí un par compartidas, unas cuantas que no conocía y otras de las que no quería saber de su existencia aun.

No era por hacerle compañía, era más por ocio. Movía mi pie al tiempo que balanceaba mi pierna, orgullosa de poder hacerlo a la medida pacífica de mis quejumbrosos impulsos, recostada en el sillón.

Ella pintaba

Sentía la ligera presión de una estudiante olvidadiza a la mitad de un día que no se divide en puestas de ropa, que se amanece con pijama y se oscurece con una también.

noviembre 15, 2009

Los anillos iguales eran para hacerle crecer el miedo,
que bien se entendería, no era propio de él.

Apenas viéndole la cara cuando se le atraviesan pares de cualquier cosa, perfectos, combinantes, que llevan el mismo paso, que le reflejaran la sonrisa de atención que les dedica cuando me lleva de la mano, se le leería su opinión exacta en su rostro

Asusta saber cuándo va a voltear y tocar con su boca mi frente, justo en la banqueta mientras la gente se atiborra y él me acerca con sus brazos hacia sí mismo

Me distraigo al pensarlo, mientras el tiempo se consume en la fosforescencia de los números que indicarían cuándo podremos pasar

Dos minutos más y él podrá buscar algo nuevo para hacerme sonreír y yo, tendré el tiempo suficiente para disimular el susto que significa tener su mano en la mía


Después de cruzar la calle