"No existe, no existe. No existen esas líneas que dividen todo. Tus ojos no miran igual. No. No los miro igual".
Hay un susto continuo.
Por primera vez después de meses abrió las palmas de las manos y dejó caer lo que cargaba sobre la mesa.
Alzó la mirada. No quería verlo. Un breve recuerdo desapareció. Y no lo vio.
El cuarto estaba a oscuras. Se sentó en la silla. El cuarto está iluminado. Cerró los ojos.
A doble deseo lo ignoró todo. A doble deseo decidió escuchar ahora. El primer deseo fue necesidad, el segundo deseo es terquedad.
marzo 12, 2013
noviembre 25, 2012
Mira las líneas que te he escrito.
Echa un vistazo a aquello, de forma rápida y breve para que tu corazón no fuerce la vida que hay en ti y así evites que se encoja sobre tus palmas.
De hoy en adelante será del mismo tamaño que el de la gente común y en nosotros dos quedarán los sonidos que dejó la música que te regalé para que te acompañara en lugares lejanos, mientras yo no podía acompañarte.
Es un eco que guardo como mapa en mis venas, y consulto en mis muñecas cada vez que siento un palpitar, de esos que me provocabas.
abril 09, 2012
"¿Te vas? No."
Citó una vez más. Después de la vez pasada que había resultado
especialmente turbadora. Dejó las llaves sobre la mesa.
Él siguió con los labios cerrados. Ella desarrollaba el monólogo
que debía ser repartido.
"Disculpa, no tengo ocasión de decirlo una vez más. Desde hoy no."
Él mantenía el ritmo de las acciones. La puerta se volvió indecisa,
en un escenario de naturaleza compartida, era evidente que no
accedería a los deseos de ninguno de los dos si alguno de estos no
fuera más fuerte que otro. De igual manera con las llaves, con la
mesa, con la ventana, con las cortinas, con el piso. Los objetos
debíanser siempre neutrales, ¿y cómo este perfecto equilibrio
seguía siendo parte de un todo?
Si el barco a medio hundir permanecía cargando el peso de forma
tan desigual, era obvio que uno de los lados se ahogaba sin ser
asesinado totalmente. Y quien tuviera la suerte de permanecer
sobre el agua, tenía una oportunidad extra en la decisión con su
última palabra.
especialmente turbadora. Dejó las llaves sobre la mesa.
Él siguió con los labios cerrados. Ella desarrollaba el monólogo
que debía ser repartido.
"Disculpa, no tengo ocasión de decirlo una vez más. Desde hoy no."
Él mantenía el ritmo de las acciones. La puerta se volvió indecisa,
en un escenario de naturaleza compartida, era evidente que no
accedería a los deseos de ninguno de los dos si alguno de estos no
fuera más fuerte que otro. De igual manera con las llaves, con la
mesa, con la ventana, con las cortinas, con el piso. Los objetos
debíanser siempre neutrales, ¿y cómo este perfecto equilibrio
seguía siendo parte de un todo?
Si el barco a medio hundir permanecía cargando el peso de forma
tan desigual, era obvio que uno de los lados se ahogaba sin ser
asesinado totalmente. Y quien tuviera la suerte de permanecer
sobre el agua, tenía una oportunidad extra en la decisión con su
última palabra.
febrero 04, 2012
Naturalmente comienzo con somos
porque te tengo en la punta de la lengua,
porque te quiero en la punta de mis labios,
porque todo apunta al norte de tu mirada,
la mirada que arrojas adonde yo miraré finalmente.
Lo desee o no, lo permita o no, lo descuide o no,
el propósito lo dejé sobre la mesa el día que bajé la guardia
para hacerte frente.
porque te quiero en la punta de mis labios,
porque todo apunta al norte de tu mirada,
la mirada que arrojas adonde yo miraré finalmente.
Lo desee o no, lo permita o no, lo descuide o no,
el propósito lo dejé sobre la mesa el día que bajé la guardia
para hacerte frente.
Es una urgencia
pero antes que nada, una contradicción.
Y si respondiera a este segundo, no existiría desde el principio.
Sería una nueva creación de mi mente,
una historia que no acaba, por lo tanto no debió haber iniciado.
Es el famoso hubiera, la contradicción del léxico de todos los tiempos.
Y si respondiera a este segundo, no existiría desde el principio.
Sería una nueva creación de mi mente,
una historia que no acaba, por lo tanto no debió haber iniciado.
Es el famoso hubiera, la contradicción del léxico de todos los tiempos.
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