Dejó una marca en mi cabello, que buscó Rosabel con una mano, en el segundo piso, en una banca. Le dije que sólo me había despertado, que no era mucho, pero siguió moviendo los dedos. La distrajo el color vivo de las uñas amarillas que tenía en las manos. Las examinó, les buscó parecidos, combinaciones, defectos, simetrías.
Le despertó lo que cae de los árboles en estas fechas, en la banqueta que se levanta por las raíces de los árboles, donde pasa la gente sin voltear a los ojos que se les crucen.
Pensó en el color amarillo, en lo bonito que se veían los azulejos de donde venía.
Era cuestión de tiempo, pensar así era por convivir.
Le despertó lo que cae de los árboles en estas fechas, en la banqueta que se levanta por las raíces de los árboles, donde pasa la gente sin voltear a los ojos que se les crucen.
Pensó en el color amarillo, en lo bonito que se veían los azulejos de donde venía.
Era cuestión de tiempo, pensar así era por convivir.
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