Te conocí en excesos sentimentales que partieron
del frágil equilibrio que sosteníamos los dos.
Conocí tus manos en momentos contenidos,
en deseos contrariados, en recuerdos anhelantes.
Tus ojos supieron contarme en una mirada pronta
más de lo que me has hecho saber de otra manera.
Advertí en segundos el paso de sentimientos que
dejabas entrever mientras te movías, pensabas,
mirabas y hablabas.
Conocí tu voz en muchos modos, significados
y emociones.
Me hiciste saber que mientras sostienes mi mano,
me confías tus sentimientos y cuido yo de ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario