"Con que te quiera. Con eso tienes..."
Dejé salir con aire lánguido y con el tenedor a poca fuerza en la mano,
al tiempo que revolvía la comida sobre el plato.
"Nooo" "noo"
"NOOO"
"Perdóname, pero no"
Dijo Susy antes de que se le ahogara la voz por tragar la torta
de huevo de desayuno.
Todos callaron al mismo tiempo y esperaron a que terminara.
Mientras hacía los ojos para arriba como pidiendo al cielo y su
boca se jalaba a los lados como si fuera algo muy grave.
"No mi niña, el amor no existe, todo es un contrato".
Guiñó un ojo, o pareció que lo hizo.
Me dejó instruir por la fuerza del peso de mis labios en
un momento de respetuosa prudencia, que no había tenido
desde hacía mucho y no la encontraba porque la traía perdida,
por supuesto.
"SÍ, así es la edad rosa, tía, todo lo ven de colores. A mí me
decían -Aquí, aquíí (Y Diana se tocó su cabello corto con las
manos, moviéndolo de arriba a abajo hasta que estuvo claro
que la escena llenó mi retina) tienen un cereebroo, no pongan
el corazón donde no va-".
Terminó con una sonrisa doble, de satisfacción y sentimiento.
"Voy a llegar bien lavada del cerebro".
Y me llegó de golpe el recuerdo que olvidé en donde nunca lo
encontré:
"... yo trabajo sola."
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