¿En Japón leen las manos?
Sí, a mi la señora me la leyó
¿Cómo se lee?
No sabría como explicarte por aquí, es complicado
Después trató de explicarme con palabras domingueras
Ah... ¿Son unas chiquitas y marcadas?
Sí, sí, esas
Tengo tres
...
...
Pues te vas a casar tres veces conmigo
Y se empezaban a oler esos días.Al final de aquellos estresantes, al final de esos que parecían durar más de 24 horas.
Los trabajos atrasados, que valen dos puntos de la calificación final.
Las tentaciones al alcance de la nariz. Yo, apoyada en un brazo mientras le repito los ejercicios de matemáticas.
Contando los minutos, enseñandole cuándo mi mamá termina de secarse el pelo, qué hace después de apagar la secadora, todo para no levantarnos precipitadamente a escondernos en la cocina o en algún otro lugar.
Escucharle sus echadas de menos adelantadas, mientras me toma de la mano y le veo como quien no entiende el idioma en el que le hablan.
Mi vida, se me acaba de olvidar por qué lloraba.
Sí, esos llantos Y la maestra nos lo advirtió
"¿Esas cosas?... ¿Tú y ...(pregunta indiscreta)"
"No, no maestra, es un tratamiento"
"Ah... (Entonces dijo una de sus buenas frases)... esas cosas te traen como zombi"
He aprendido la importancia del gorrito en la fiesta
Pero en realidad es un tratamiento, lo juro.
Estas vacaciones parecen vacaciones de Semana Santa.
Si Semana Santa tuviera un día más que le alargara el tiempo de ocio en competencia a estas vacaciones, me reiría mucho. Hasta andaría feliz en la mañana por haberle atinado al desconcierto.
La verdad es que a nadie le importa la vida de los demás,
exceptuando a las mamás de cada uno y a Paty Chapoy.
Lo curioso es que todas tenemos un Edward Cullen y también tenemos un Jacob Black.
Se puede ver sobre las ideas deschavetadas de la gente medio completa.Cuando pasa, se llega a preguntar qué tan completa será una como para dejarse robar el tiempo escuchando la conversación.Se pregunta qué tan incompleta será, qué le verán los demás cuando habla, grita, rie.Si los demás también entienden las onomatopeyas como ellaQue mínimo sepan distinguir los personajes de la historia, con eso me doy por bien servida. He oído en las últimas recordables horas, un par de frases que debería repetir en mente varias veces para no olvidarlas en momentos oportunos. Las mejores vienen de familia, se aprenden a usar sólo con ejemplos, hasta que se pisa con los propios pies la misma frase. Son tan buenas, que sólo en ese momento se deben dejar de usar. Hablando de algo parecido, me gusta escuchar el orden de mis ideas en las palabras de otra gente. Lo escribo para que no se me olvide.
"... No, no, no, para pelear hay que ser elegante."Siguió, al tiempo que me bañaba de humo.Mientras paseaba el cigarro con su mano, escuchaba todas las emociones que no quiso decir.Sentí un par compartidas, unas cuantas que no conocía y otras de las que no quería saber de su existencia aun.No era por hacerle compañía, era más por ocio. Movía mi pie al tiempo que balanceaba mi pierna, orgullosa de poder hacerlo a la medida pacífica de mis quejumbrosos impulsos, recostada en el sillón.Ella pintaba Sentía la ligera presión de una estudiante olvidadiza a la mitad de un día que no se divide en puestas de ropa, que se amanece con pijama y se oscurece con una también.
Los anillos iguales eran para hacerle crecer el miedo,que bien se entendería, no era propio de él.Apenas viéndole la cara cuando se le atraviesan pares de cualquier cosa, perfectos, combinantes, que llevan el mismo paso, que le reflejaran la sonrisa de atención que les dedica cuando me lleva de la mano, se le leería su opinión exacta en su rostroAsusta saber cuándo va a voltear y tocar con su boca mi frente, justo en la banqueta mientras la gente se atiborra y él me acerca con sus brazos hacia sí mismo Me distraigo al pensarlo, mientras el tiempo se consume en la fosforescencia de los números que indicarían cuándo podremos pasarDos minutos más y él podrá buscar algo nuevo para hacerme sonreír y yo, tendré el tiempo suficiente para disimular el susto que significa tener su mano en la mía Después de cruzar la calle