Te conocí en excesos sentimentales que partieron
del frágil equilibrio que sosteníamos los dos.
Conocí tus manos en momentos contenidos,
en deseos contrariados, en recuerdos anhelantes.
Tus ojos supieron contarme en una mirada pronta
más de lo que me has hecho saber de otra manera.
Advertí en segundos el paso de sentimientos que
dejabas entrever mientras te movías, pensabas,
mirabas y hablabas.
Conocí tu voz en muchos modos, significados
y emociones.
Me hiciste saber que mientras sostienes mi mano,
me confías tus sentimientos y cuido yo de ellos.
junio 14, 2010
junio 10, 2010
Entonces mi cabecita sintió lo que para ella era prácticamente imposible.
En casos extremos cualquiera diría que dentro de ella nunca habría momentos sólidos que no pueden desaparecer sobre otros, derritiéndose, drenándose, escurriéndose.
Si no la conociera mejor que nadie, no diría nunca que la pobre se ahoga entre tantos pendientes, sentimientos, deseos, recuerdos y pensamientos ajenos que nunca debieron colarse.
Y así, volviendo a la realidad y a la habilidad de pensar en uno mismo como el don que Dios me dió: mimándome, dejándome querer, desahogandome cuando es necesario, mimándome de nuevo... acariciarme el cabello con todo el amor posible nunca resultó tan tranquilizador como ningún otro método utilizado recientemente.
Pero no existe tanto egocentrismo, todavía dejo que me toquen la cintura. Estándo yo al pendiente del camino que recorran las miradas que no son conocidas ni estudiadas por el tiempo, claro.
En casos extremos cualquiera diría que dentro de ella nunca habría momentos sólidos que no pueden desaparecer sobre otros, derritiéndose, drenándose, escurriéndose.
Si no la conociera mejor que nadie, no diría nunca que la pobre se ahoga entre tantos pendientes, sentimientos, deseos, recuerdos y pensamientos ajenos que nunca debieron colarse.
Y así, volviendo a la realidad y a la habilidad de pensar en uno mismo como el don que Dios me dió: mimándome, dejándome querer, desahogandome cuando es necesario, mimándome de nuevo... acariciarme el cabello con todo el amor posible nunca resultó tan tranquilizador como ningún otro método utilizado recientemente.
Pero no existe tanto egocentrismo, todavía dejo que me toquen la cintura. Estándo yo al pendiente del camino que recorran las miradas que no son conocidas ni estudiadas por el tiempo, claro.
mayo 07, 2010
Estamos a mano
Y al final, todas las historias tristes o felices terminan igual.
Los corazones se calman, las bocas se callan y la atención se vuelve a otro lado.
Los corazones se calman, las bocas se callan y la atención se vuelve a otro lado.
mayo 05, 2010
¡Y todavía falta mucho!
"Con que te quiera. Con eso tienes..."
Dejé salir con aire lánguido y con el tenedor a poca fuerza en la mano,
al tiempo que revolvía la comida sobre el plato.
"Nooo" "noo"
"NOOO"
"Perdóname, pero no"
Dijo Susy antes de que se le ahogara la voz por tragar la torta
de huevo de desayuno.
Todos callaron al mismo tiempo y esperaron a que terminara.
Mientras hacía los ojos para arriba como pidiendo al cielo y su
boca se jalaba a los lados como si fuera algo muy grave.
"No mi niña, el amor no existe, todo es un contrato".
Guiñó un ojo, o pareció que lo hizo.
Me dejó instruir por la fuerza del peso de mis labios en
un momento de respetuosa prudencia, que no había tenido
desde hacía mucho y no la encontraba porque la traía perdida,
por supuesto.
"SÍ, así es la edad rosa, tía, todo lo ven de colores. A mí me
decían -Aquí, aquíí (Y Diana se tocó su cabello corto con las
manos, moviéndolo de arriba a abajo hasta que estuvo claro
que la escena llenó mi retina) tienen un cereebroo, no pongan
el corazón donde no va-".
Terminó con una sonrisa doble, de satisfacción y sentimiento.
"Voy a llegar bien lavada del cerebro".
Y me llegó de golpe el recuerdo que olvidé en donde nunca lo
encontré:
"... yo trabajo sola."
Dejé salir con aire lánguido y con el tenedor a poca fuerza en la mano,
al tiempo que revolvía la comida sobre el plato.
"Nooo" "noo"
"NOOO"
"Perdóname, pero no"
Dijo Susy antes de que se le ahogara la voz por tragar la torta
de huevo de desayuno.
Todos callaron al mismo tiempo y esperaron a que terminara.
Mientras hacía los ojos para arriba como pidiendo al cielo y su
boca se jalaba a los lados como si fuera algo muy grave.
"No mi niña, el amor no existe, todo es un contrato".
Guiñó un ojo, o pareció que lo hizo.
Me dejó instruir por la fuerza del peso de mis labios en
un momento de respetuosa prudencia, que no había tenido
desde hacía mucho y no la encontraba porque la traía perdida,
por supuesto.
"SÍ, así es la edad rosa, tía, todo lo ven de colores. A mí me
decían -Aquí, aquíí (Y Diana se tocó su cabello corto con las
manos, moviéndolo de arriba a abajo hasta que estuvo claro
que la escena llenó mi retina) tienen un cereebroo, no pongan
el corazón donde no va-".
Terminó con una sonrisa doble, de satisfacción y sentimiento.
"Voy a llegar bien lavada del cerebro".
Y me llegó de golpe el recuerdo que olvidé en donde nunca lo
encontré:
"... yo trabajo sola."
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Recetas para recordar
mayo 02, 2010
abril 14, 2010
Dime algo...
Vive conmigo para siempre. Yo te construiría
una casa de madera en la playa, para que no
tuvieras frío y no te diera tanto calor.
Dime otra cosa...
una casa de madera en la playa, para que no
tuvieras frío y no te diera tanto calor.
Dime otra cosa...
marzo 31, 2010
"Entre los individuos como entre las naciones...
... El derecho al respeto ajeno es la paz"
¿El qué? ¿qué? No entendí. El señor hablaba otro idioma, ¿no?
creo que lo tradujeron mal...
El respeto...
¿Lo vuelves a repetir?
Derecho ajeno...
¡Eso! si me explicas lo puedo entender.
¿El qué? ¿qué? No entendí. El señor hablaba otro idioma, ¿no?
creo que lo tradujeron mal...
El respeto...
¿Lo vuelves a repetir?
Derecho ajeno...
¡Eso! si me explicas lo puedo entender.
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